Diario de un 13 de junio 2025
Me bañé con agua muy caliente. La piel me habla a través de la rosácea. Hace dos sesiones que, con la psico, quiero huir del proceso. Aparecen muchas resistencias. Sé que estoy tocando estructuras que fueron necesarias para sobrevivir y que todavía me sostienen, pero al romperlas, una parte de mí deja de ser quien soy. Soltarlas da vértigo y miedo. Este mientras tanto es incómodo, duele, y no me gusta. Es un mientras tanto que arde , que no es ni lo viejo ni lo nuevo, sino un terreno movedizo, desconocido. Soltar estructuras que me sostuvieron no es fácil, y seguir sosteniéndolas no es liviano. Quizás lo que más duela no sea el cambio en sí, sino ese hueco entre lo que fui y lo que aún no sé cómo ser. Un lugar donde nada encaja del todo. Y, sin embargo, estoy acá. No como quien ya llegó, sino como quien elige quedarse un rato más en el fuego sin apagarse , aunque duela. Flori -
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